08/07/2009
Vuelta a casa

Empezaba el blog hablando de la necesaria memoria, de viajar, mirar y tomar nota. De la importancia que tiene para mí el no ser un simple observador pasivo, sino contar lo que veo y tomar partido. Al hilo de esto creo que nos vendrá bien un ejercicio de memoria, que puede ser útil para hacernos una composición de lugar de la injusticia social y económica cometida en el Sáhara.
En los años 70 y 80, cuando la posible independencia del Sáhara estaba en el candelero, alguien se molesto en sacar cuentas de los ingentes recursos económicos de lo que había sido el Sáhara Español.
Teniendo en cuenta la producción de fosfatos, los grandes bancos de pesca y una incipiente agricultura, a lo que había que sumar el recurso de la energía solar, en aquel entonces en pleno proceso de desarrollo, dividido por la escasa población del territorio salia una renta per cápita similar a la de Kuwait.
Ahora bien, la realidad hoy en día es muy otra.
165.000 saharauis viven aún refugiad@s en los campos de Tindouf en Argelia, separados por el muro que ha construido Marruecos. Los miles que viven en el territorio mantienen su cultura, lengua y costumbres pero desempeñan los oficios más humildes o bien siguen viviendo de la pesca de subsistencia o el pastoreo nómada de camellos y cabras.
Respecto a los marroquíes asentados en el territorio, si no son militares o gendarmes (Que son legión), regentan pequeños negocios o bien tienen trabajos muy duros generalmente en la pesca o la minería. Eso sin contar la gran bolsa de desempleados, provenientes de grandes ciudades, que viven de trabajos esporádicos y que yerran por un territorio que no es el suyo.
Así pues, lo que podria ser un país próspero es una de las regiones más pobres de Marruecos a mayor gloria de las importadoras de pescado o las multinacionales de los fosfatos, cuyos beneficiarios puede que ni tan siquiera sepan situar Laayoune, Dakhla o Smara en un mapa.
Pero los saharauis miran al futuro, como yo ahora miro hacia Zaragoza, mi ciudad y mi realidad. Como las dos mujeres de la foto miran al Atlántico envueltas en sus melhfas. Como yo miro, si me dejan, siempre un poco mas lejos.
Casi retornando. Algunos datos prácticos

Ya toca despedirme de Laayoune, tomar carretera (Y menuda carretera) y plantarme en Marrakech, para definitivamente volver a Zaragoza.
Pero no quiero despedirme de este viaje sin un par de cosillas. La primera unos cuantos datos prácticos sobre alojamientos y transporte en el Sáhara.
Hoteles
No tienen por que ser los mejores pero si los que yo recomiendo por cosas como relación calidad-precio, limpieza o economía, sobre todo lo ultimo, tacañete que es uno.
LAAYOUNE:
Zimmour: Por algo más de seis euros habitacion individual. Limpio, cómodo y con una estupenda cafetería en la planta baja. Frente a complejo Las Dunas. La ducha esta incluida.
Dcheira: Junto al Zimmour, algo mas económico, pero también con personal muy amable y con su saloncito con la tele a volumen atronador.
Essaleh: A la entrada al zoco. Realmente muy barato, unos tres euros la noche, pero mejor acudir si no queda otra opción, como fue mi caso. Eso sí, muy corteses.
BOUJDOUR:
GOS: Sin duda una agradable sorpresa este hotelito en un viejo caserón de tiempos de la colonia. Cuarto con tele y mobiliario peculiar y recepcionista octogenario encantador. Buenas vistas al faro. 70 dirhams la individual.
LACRAA:
Gasolinera PNA: En este sitio se puede dormir, aunque yo no lo hice, pero no deja de ser una solucion de emergencia puesto que esta a pie de carretera y en un punto donde los hoteles mas cercanos estan a mas de 100kms. 40 dirham. Un poco cuchitril.
DAKHLA:
Sahara: No confundir con el hiperlujoso Sahara Regency. En una plaza con mucho ambientillo y vistas al mar. 60 dirham individual limpia y tranquila. A un paso de los buses de Supratours.
Imlili: En la zona del zoco también. Algo más barato, pero limpio y con el ciber al lado. Paran los buses de CTM a 10ms.
DUCHAS: El agua es un bien precioso en el Sáhara. Dejar claro que ni se os ocurra beber del grifo. Ni los propios lugareños lo hacen. Es por ello que en los hoteles, salvo en los de gama alta y en aquellos que lo especifican, se suele cobrar la ducha aparte, que es más cara que un café o un refresco en terraza. Suele costar 10 dirham.
BUSES: Hay solo tres compañías y conviene reservar con tiempo o te puedes quedar "colgado" como ha sido mi caso. Un trayecto Laayoune Marrakech cuesta 300 Dh. 170 mas si es desde Dakhla. Personalmente recomiendo Supratours. Tambien están CTM y Satas, esta última para valientes, con sus buses-cafetera.
COMER:Sería muy difícil seleccionar un sitio, pero hay algunos impresionantes por su calidad y variedad, como Casa Luis en Dakhla, si os quereis dejar un poco mas de dinero de lo habitual (60Dh menu de pescado o marisco). Para una dieta vegetariana lo más recomendable es acudir a la tradicional Harira y otros tipos de sopas y las pizzerías. Ya sabéis que las frutas y verduras crudas pueden ser peligrosas.
07/07/2009
Algo para leer

Dunas en el erg cerca de Fadachel
Durante este viaje me ha acompañado un libro que creo merece la pena leer.
El viejo Laayoune y el oasis de siempre

Viviendas tradicionales en Hatarrambla
Tras un nuevo viaje en los buses saltarines por las parcheadas carreteras saharauis, nueva visita a Laayoune, esta vez con mas tiempo para recorrerlo.
Históricamente, Laayoune se construyó a orillas de Saguia Al Hamra, literalmente el río/torrente rojo, por el color de la arcilla de la zona. Es en torno a esa acumulación de agua, convertida ahora en pequeña represa que almacena agua usada para riego mayormente, donde se puede ver lo que fue la ciudad colonial española y disfrutar de rincones con bastante más encanto que la funcional ciudad actual.
Básicamente la ciudad estaba claramente dividida en la zona donde vivían los españoles, casi todo militares, que aún conserva rinconcillos curiosos, como viejos cafetines, tiendas y los bares donde se servía alcohol, hoy cerrados. También conserva algunas de las placas de las calles, verdaderas reliquias descoloridas, en castellano.
Cómo no, la colonia tenia una parte administrativa y militarizada, que básicamente ha sido reciclada por las autoridades marroquíes, incluyendo la iglesia, ahora en obras, que supongo permanece cerrada, sobre todo si tenemos en cuenta la ínfima comunidad cristiana potencial usuaria.
Y queda el arrabal musulmán, llamado en aquel entonces Zemla. Un abigarrado conjunto de casitas, que los saharauis han ido adaptando a su manera, con plantas, azulejos y pequeñas reformas. El aspecto es un tanto rural, con mucho encanto, calles en cuesta que bajan hacia la Saguia y algunas casas muy peculiares, de construcción abovedada y unidas entre sí, con un corral interior.
De allí, una corta pedaleada me lleva al oasis de Fadachel que, con la rápida expansión de la ciudad, cada vez se encuentra más cerca de las casas y, sobre todo, los polígonos industriales.
Un rincón con agua, flamencos y garzas, palmeras e ingeniosos métodos para frenar la arena, ir repoblando y tener cultivos ocasionales. Una extensión de dunas se extiende hasta el mar. El paisaje tiene algo de desierto clásico, de película, con viento agitando las crestas de las dunas, que cambian de colores caprichosamente. La luna llena dio toda la noche una claridad estupenda y me acompañó no solo a mi, sino a varios saharauis que, tradicionalmente, vienen a dormir al Badia, según me explicaron, especialmente en noches de luna.
05/07/2009
Tirón de orejas

Como ya he comentado, en toda la zona del Sahara funciona la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental). MINURSO está encargada de la limpia celebración de un referéndum, que lleva posponiéndose desde 1975, en que el pueblo saharaui pueda decidir sobre su autodeterminación.
Aparte de que su eficacia con el tema de momento es casi nula, me he llevado una impresion un tanto desfavorable de esta delegación.
No digo que vivan en una jaima o un arrabal de chabolas, pero hasta el momento la práctica totalidad de los coches oficiales de la ONU, fácilmente reconocibles por sus siglas UN y su color blanco, que he visto estacionados ha sido en la puerta de los hoteles mas exclusivos del Sahara, como el Al Massira de Laayoune o los de la foto superior, en el Sahara Regency de Dakhla.
Sin más comentarios.
Un paseo por la peninsula de Dakhla (39kms)

Como llegue un dia antes de lo previsto, que menos que dedicar un ratito a conocer los alrededores de la ciudad de Dakhla y la peninsula donde esta ubicada.
Asi pues, ni corto ni perezoso volvi a montar las alforjas en mi bici y empece con la intencion de dirigirme, tras visitar la zona industrial, al antiguo faro español.
Comence saliendo de la ciudad por el humilde barrio de Al Irfane al deprimente suburbio de Essalam, en el camino del Puerto Pesquero de Ilot.
Hay planes para reformar Essalam, pero Mubarak, habitante del barrio que habla español bastante correcto tras trabajar varios años a las ordenes de un capitan gallego tocayo mio, no lo ve muy claro.
Me cuenta de su paso por todos los puertos de la costa marroqui, saharaui e incluso mauritana. Tambien de la importancia de las instalaciones pesqueras de la zona y de lo complicado de llegar al faro.
De todo ello soy testigo a posteriori. Ciertamente las instalaciones portuarias son inmensas y las fabricas tambien. Un verdadero laberinto de naves, por cierto bastante sucio. Constante trajin de todo tipo de vehiculos: Desde carros con su burro a trailers de alto tonelaje.
Los intentos de acceder al viejo faro se convierten en un verdadero problema. La arena me atrapa las ruedas y finalmente me quedo a un par de kms. Lo que podria ser un agradable paseo se ha convertido tambien en un basural hediondo.
Pero al menos no me pierdo unas hermosas vistas del Atlantico en todo su esplendor y brillo y pienso en aquellos que, a solo unos kms de aqui, abordan el sueño europeo en cayuco.
04/07/2009
Dakhla, un lugar para relajarse

Hora de la siesta en la Pza Ghurb
Dakhla, la antigua Villa Cisneros de los españoles, reposa tranquila a orillas del Atlàntico, agitada generalmente por un viento que refresca un poco el implacable sol.
Es esta una ciudad de toque indolente donde se combina una desconchada herencia española en edificios como las antiguas instalaciones militares, con cierto toque de castillo medieval fuera de lugar, la iglesia (Ahora cerrada) justo frente al lujoso hotel Sahara Regency o rincones como el Cafe Valencia o el Hotel las Dunas.
Tampoco falta el toque musulman, con especial encanto en la transitada Plaza El Ghurb, con su mezquita un tanto desconchada, pero, paradojicamente mas frecuentada para la oracion diaria que la flamante nueva mezquita del Paseo Maritimo.
Y es una ciudad con mar, un Atlantico que muestra el camino a Mauritania, casi enfrente mismo de la ciudad, bordeado por el reciente paseo maritimo y sobre todo de innumerables factorias dedicadas a procesar el pescado proveniente de los ricos caladeros saharauis. Factorias que muchas veces tienen nombre extranjero.
Tomo te con Ahmed, economista, que me cuenta en perfecto castellano como esta es una zona de mucho flujo economico, pero sobre todo migratorio, lo que tambien estimula al primero.
Es cierto. Por la calle abundan los mauritanos, que se entienden en Hassania, su idioma comun, con los saharauis. Es curioso, y no se a qué se debera, pero la mayor parte de la gente mauritana regenta fruterias o vende especias.
Hay tambien senegaleses, gambianos e incluso conozco a Fatah, que me vende espuma de afeitar con la que remedio mi barba de diez dias, que es de Mali. Bromea diciendo que ha llegado desde Tombuctu en un camello.
Como de costumbre en estas latitudes, la ciudad duerme una larga siesta y resucita al atardecer, con terrazas abarrotadas, zocos y un cierto aire de jolgorio general.
Octava etapa: Rio Aguila-Dakhla (32kms)

Llegada a Dakhla
Tras una noche en que los fiesteros del surf me dejaron dormir regular tirando a mal, emprendo de nuevo mi camino a Dakhla, a tan solo un paso.
Por fin el viento me da un poco de tregua e incluso sopla a favor, por lo que me planto enseguida en el nuevo control policial a la entrada de Dakhla.
De camino, cultivos e invernaderos dan imagen de una zona en un cierto desarrollo, al margen del timido auge del turismo. Algunos campesinos que me saludan con curiosidad y una febril actividad en torno al desvio a la importante zona portuaria y pesquera.
La primera impresion chocante nada mas entrar a la ciudad, el aeropuerto pegado a las casas literalmente y un Atlantico precioso, con todos los matices del verde y el azul, agitado por una brisa que sopla desde la cercana Mauritania, nuevo puerto de cayucos.
Pero bueno, el caso es que ya estoy aqui!
03/07/2009
Septima etapa: Playa Ntirift-Rio Aguila (75kms)

Ruinas de fortificaciones y de un pueblo de pastores a la entrada de Oued Eddahab
A un paso de Dakhla!
Hoy el viento ha sido terrible. Rachas laterales y frontales que traian arena que latigaba y quemaba la piel. Mis piernas estan rojas como un tomate y a ratos he pedaleado con manga larga y la cara totalmente envuelta como un tuareg.
El camino discurre serpenteando entre la costa y el interior asolado del desierto, con la unica poblacion de Ntirift por medio.
Ntirift es una nueva colonia de pescadores viviendo en condiciones deplorables, sin una triste tienda, ni servicios sanitarios basicos, recogida de basuras o alcantarillado. Cerca del asentamiento de jaimas y chabolas la llamada Agencia para el Desarrollo de las Provincias del Sur de Marruecos ha construido un pueblo con su mezquita y su ayuntamiento, pero de momento permanece desierto y no lleva poco tiempo construido. Le ha dado tiempo a oxidarse a las puertas incluso. Permitidme que no entienda nada.
Por lo demas la entrada a la peninsula donde esta Dakhla ha sido impresionante, con la extension del arenal de Oued Eddahab y el abandonado pueblo frente al arenal, con sus restos de la presencia militar española y, de nuevo, la antigua carretera colonial, semicubierta por la arena, por la que he transitado un rato.
El viento terrible me zarandeaba como una vela. Los coches pitaban y me daban animos. No ha faltado incluso dos que me ofrecieran a montar mi bici y llevarme hasta Dakhla, pero mi meta es llegar en bici, sino no tiene gracia.
Finalmente paro en Rio Aguila, frente a un placido islote, rincon de surferos, que tambien hacen plounge, una variedad con una especie de cometa gigante que parece muy divertida. Bañito helador en el Atlantico y toneladas de aftersun a mi maltrecha piel.
Visitante nocturno

Como ya dije, en el Badia hay vida nocturna, pequeña, discreta, silenciosa.
Me parece estupendo, pero otra cosa es que pretendan viajar de gorra o comerse la comida de mi tienda.
Supongo que este jerbillo lo entenderia asi, cuando lo eche de mi tienda despues de que me despertara con sus patitas sobre mi pecho.
Menos mal que no era una serpiente.